27 de marzo de 2015

Más trabajo, menos sueldo: las vueltas de tuerca del capitalismo en España

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La última entrega de la encuesta sobre costes laborales realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) concluye que el año pasado continuaron bajando los sueldos de los trabajadores, mientras aumentaba el número medio de horas trabajadas por los españoles que tienen empleo. Es decir, los capitalistas apretaron aun más la tuerca de la explotación a los trabajadores.

Según el INE, en diciembre del año pasado el sueldo medio era en España de 1.991,84 euros brutos al
mes, calculado sobre doce pagas anuales, frente a los 1.995,68 euros del mismo mes de 2013. Eso equivale a un descenso del 0,2% y pone de manifiesto que la devaluación salarial abiertamente propiciada por el gobierno del PP, a través de la reforma laboral de febrero de 2012 (sin olvidar las previas del PSOE). Antes de que se pusiera en marcha la última reforma, el sueldo medio estaba en 2.020,13 euros brutos al mes; es decir, un 1,4% más que a finales de 2014.

El núcleo de la reforma laboral fueron las nuevas facilidades para los despidos, que las empresas aprovecharon para despedir a mansalva y aligerar sus plantillas, con la consiguiente destrucción de un millón de puestos de trabajo durante sus dos primeros años de vigencia.

Una parte de esos empleos se han cubierto después mediante contratos precarios, tanto en materia salarial como en cuanto a las condiciones de trabajo.  Es decir, ahora no sólo se cobra menos, sino que también se trabaja más,  Los datos hechos públicos recientemente por el INE indican que el número de horas efectivas de trabajo subió de 128,9 a 129,7 en cómputo mensual durante 2014, sin que a cambio hubiera ninguna compensación económica para los asalariados, sino más bien todo lo contrario.

Ese aumento afectó tanto a los contratados a jornada completa como a aquellos que lo son a tiempo parcial, una modalidad cada vez más utilizada por los empresarios.  En el primer caso, las horas efectivas de trabajo pasaron de 144,5 a 146 al mes y, en el segundo, de 75,6 a 76,9. No obstante, los datos son incompletos, porque la encuesta sobre costes laborales recoge las horas cotizadas a la Seguridad Social, pero no las que se puedan trabajar por imposición del empresario sin la correspondiente contraprestación legal, con lo que la situación real seguramente es todavía peor.

Como sabemos, el capitalismo se basa en obtener el mayor beneficio sea como sea, sin importar el medio, e históricamente ha demostrado que si no se le opone resistencia continuará girando la rosca de la explotación y del saqueo infinitamente. Así que, y teniendo en cuenta que no se trata de una particularidad del capitalismo español, sino de una característica general del capitalismo mundial tras el final de la URSS, estado que sirvió de freno durante décadas debido al miedo de los propios capitalistas por la posible atracción del sistema comunista entre sus trabajadores, la única manera de evitar que se siga apretando la tuerca contra a los trabajadores y a los pueblos es que sean los propios trabajadores los que le pongan freno.

22 de marzo de 2015

Panamá, entre el fascismo y la revolución

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La Red de Blog Comunistas cree conveniente, aprovechando que uno de nuestros miembros conoce bien la situación político-económico-social del país centroamericano, realizar un análisis introductorio de la actualidad de Panamá, país que consideramos ilustrativo de las crecientes tensiones interimperialistas provocadas por la crisis económica y el derrumbe de la polarización hegemónica por la necesidad de la redistribución de los recursos. La situación, como en todo el mundo, y con las particularidades latinoamericanas, crea tensiones internas entra las clases dominantes locales, influenciadas por las que se producen entre las potencias imperialistas, y desarrolla resistencias, de pueblos, naciones y, en especial, de la clase trabajadora que, como se puede observar en un país como Panamá, ahonda su resistencia ante el agravamiento de la explotación y se dirige, cada vez con más firmeza, a la resolución de la tensión entre desarrollo del capitalismo fascista y revolución de Nueva Democracia a favor de la segunda.

Panamá es un país ilustrativo de los cambios que se están produciendo en el siglo XXI, como consecuencia de los cambios estratégicos provocados
por el ahondamiento del enfrentamiento interimperialista consecuencia de la crisis económica y la lucha por la distribución de los recursos.

La situación estratégica de Panamá, en el istmo que une América del Norte con la del Sur, y su papel esencial en el control comercial por la existencia del Canal, hacen que las tensiones interimperialistas en su interior tengan rasgos característicos, entre ellos que el surgimiento por fuertes y mediatizados movimientos aparentemente antimperialistas, en realidad antinorteamericanos, no termine de prender, pues la oligarquía dominante se ha guardado bien de evitarlo, acrecentando su control ideológico tradicionalmente cosmopolita, con el apoyo de Estados Unidos.

Estados Unidos, que ve como el continente entero, antes bien dominado, escapa de las manos de su control, está utilizando Panamá como base contra los paises que desarrollan grandes movimientos nacionalistas y en los cuales la influencia rusa y china son cada día más evidentes.

En primer lugar, Panamá es un estado artificial, como tantos otros del entorno, creados por el colonialismo, formado por muchas naciones, aunque sea la minoria blanca, de origen europeo, la que se haya apoderado del poder y de las riquezas, y haya impuesto su visión particular e interesada de la patria. Esta minoria es, sin embargo, dependiente y servil a los intereses de Estados Unidos, haciendo que Panamá siga siendo una colonia con apariencia de nación libre, y donde los intereses del 85% de la población no importan a nadie.

En segundo lugar, las tensiones interimperialistas han provocado que el gobierno intente controlar con mayor contundencia a la creciente resistencia obrera y de las diferentes nacionalidades minoritarias, concentrándose el poder en el ejecutivo, multiplicandose la violencia institucional y profundizandose las medidas liberticidas contra la protesta y la resistencia. Entre ellas podemos destacar el endurecimiento del codigo penal, los asesinatos selectivos, las detenciones en masa, la búsqueda de la destrucción de los sindicatos, la liquidación del derecho de huelga y de la jornada de 8 horas.Se puede decir que, la situación internacional, además de las consecuencias de la crisis economica y la competencia por el mercado local y externo, han hecho que el capitalismo comprador tradicional desde el inicio de la creación de la República (1903) ha convivido de forma contrastada con el capitalismo burocrático , arrojando la apariencia democrática el lastre de derechos y humanismo y transformandose en un régimen totalitario (al servicio, eso si, de intereses ajenos). Hay que puntualizar, no obstante, que si bien esta convivencia pervivió desde la creación del estado, es ahora cuando el capitalismo burocratico está ganando la partida al capitalismo importador, en paralelo al desarrollo similar en todo el continente y a las fracturas que se producen entre los diferentes grupos dominantes debido al ahondamiento de la crisis interimperialistas y el agravamiento de su lucha por los recursos y la influencia economica"

De hecho, la crisis revolucionaria, producto de las tensiones entre la creciente resistencia interna, obrera y nacional, y la cada vez más fascista clase dirigente, hace que el dilema ante el que se encuentra la clase trabajadora panameña sea cada vez más claramente, entre Dictadura Fascista y Democracia Popular.

Evidentemente, la cada vez más evidente redistribución de los recursos, surgida tanto de la crisis económica como de la emergente lucha interimperialista en el entorno, ha provocado también que la minoría, dividida en facciones, luche cada vez más abiertamente por el control de las cuotas de poder y, en realidad, por las migajas de la riqueza sobrantes desde la metrópolis del norte. Por un lado, las mafias proeuropeas, de origen italiano, encarnadas por el ex-presidente Martinelli, y por otro, las familias proamericanas (Varela y los Motta), chocan por una posición privilegiada en el régimen dictatorial que se va asentando, mientras intentan jugar con la influencia de China y Rusia, cada vez más presente en la región, y el inmenso poder de Estados Unidos pues, no hay que olvidar que la economía panameña sigue siendo, de momento, una prolongación de la economía estadounidense.

La fascistización de Panama hace, junto con el resto de circunstancias citadas, que la pasividad de la clase trabajadora empiece a desperezarse, notándose un revivir de la resistencia y la movilización que arrastra cada vez más a otros sectores inmovilistas, en particular a aquellos que se han visto empobrecidos o afectados por la concentración del poder en menos manos y se han visto afectadas negativamente por la redistribución (clases medias, pequeños comerciantes, etc..), sin olvidar la creciente movilización campesina, por motivos económicos y nacionales, pues la mayoría de aquellos pertenecen a etnias excluidas de la visión mítica y artificial del Panamá blanco y capitalista.

Otro rasgo importante de la creciente tensión interclasista de Panamá es la influencia en el entorno del llamado socialismo del siglo XXI, en realidad un capitalismo burocrático con tintes de socialdemocracia y que, en algunos casos, tiene también ramalazos fascistas. Sin embargo, en cuanto a la lucha antimperialista o, mejor dicho, antiyankee, sirven de motor e influencia a las clases sometidas en otros paises como Panamá a los problemas consecuencia de la dependencia y sometimiento de la economía nacional a los intereses de Estados Unidos.

No obstante, hay que señalar que esos supuestos antimperialismos, muchos surgidos de la mano del socialismo del siglo XXI, y otros desarrollados por influencia de la creciente influencia económica de China o Rusia (recientemente se ha conocido que China ha superado como prestamista al Banco Mundial y al FMI juntos en Latinoamerica) y, en definitiva, a otro polo imperialista en la acelerada lucha por el control de los recursos y por la hegemonia mundial.

En todo caso, en Panamá, como en otros paises del entorno, las perspectivas revolucionarias que se abren han de hacernos reflexionar, en especial a la clase trabajadora panameña, de que es la hora de plantear la lucha por una Revolución de Nueva Democracia en el país centroamericano. No hay que confiar en las falsas esperanzas de un cambio democratizador desde "arriba" como hace la pequeña-mediana burguesía, el único camino posible es la creación de un Frente de liberación Popular Antifascista, anticapitalista burocrático y antiimperialista para lograr la soberanía política de todas las naciones que lo conforman frente a todo imperialismo y la emancipación y libertad de la clase trabajadora y campesina frente a las minorias antipatriotas, antilatinoamericanas y anticomunistas que lo han saqueado y sometido hasta la actualidad.

20 de marzo de 2015

Los delincuentes están en el Parlamento (Brigadas Amarillas)

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La verdad es algo inaceptable en los estados de fútbol, deporte fomentado por la clase dominante precisamente para aborregar a los trabajadores, y en el que no se puede permitir que algunos piensen. Por eso, y aprovechando el asesinato por los fascistas del Atlético de Madrid, el Frente Atlético, de un seguidor del Deportivo, a finales del año pasado, existe un empeño marcado por prohibir, perseguir y criminalizar a toda denuncia, protesta o pancarta sincera sobre la situación política y social del estado español por parte de la policia, los jueces y el gobierno.

Además de la persecución sufrida por la peña rayista Bukaneros por parte de las fuerzas del Orden y de la Delegación del Gobierno de Madrid, por su habitual animación de su equipo, el Rayo Vallekano, a la vez que se denuncian los crímenes de la clase política o las injusticias abundantes que por su mal gobierno sufren los españoles, se hace lo propio con otras aficiones que destacan, como los vallecanos, por su mezcla en las gradas de fiesta y protesta.

Así, las Brigadas Amarillas del Cádiz mostraron el pasado fin de semana una pancarta en la que se podía leer lo siguiente: "Los delincuentes están en el Parlamento", junto a otra que animaba a los Bukaneros a resistir. La osadía le ha costado al equipo andaluz 3.000 euros, multa que persigue, ni más ni menos, que el propio club sea el que controle sus acciones antifascistas, que molestan tanto a los que pertenecen, abierta u ocultamente, a esta ideología criminal.

En definitiva, se trata de, igual que en las calles, callar a los que denuncian y llaman a las cosas por su nombre: a los políticos, corruptos, a los grandes empresarios, mangantes, y al régimen, fascista.

18 de marzo de 2015

Las colas del hambre

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La siguiente selección de fotografías son una cruda ilustración de la realidad actual de España, donde el hambre y la miseria han vuelto a ser protagonistas cotidianos de la vida de millones de españoles. Es, sin duda, el inevitable efecto de la barbarie capitalista.

El hambre, el desempleo, la marginación social, la pobreza, los desahucios, son el pan nuestro de cada día de nuestro país, algo que no suele aparecer en la propaganda mediática de Antena3, El País, ABC, TeleMadrid, o La Sexta (donde, al contrario, si aparecen una y otra vez las consecuencias del golpe de estado perpetrado por la clase capitalista, sostenida por Estados Unidos, en Venezuela, contadas como si fueran culpa del gobierno del país, ratificado por 19 elecciones de las que suelen llamar, cuando gana la burguesía, "democráticas").

La selección de fotografías publicada por Kaos en la Red es, como hemos dicho, una radiografía de un estado, el español, donde mientras el 1% acumula cada día mayor cantidad de botín producto de sus robos, el 99% restante está condenado a la miseria y, si se le ocurre protestar, a sufrir la paralelamente creciente represión judicial o policial.

MÁLAGA:







VALENCIA


















LUGO



ALMERÍA



PONFERRADA



BARCELONA








MADRID







CÓRDOBA





SANTANDER



SANTA CRUZ DE TENERIFE



HELLÍN (ALBACETE)



VIGO



BADALONA



LEBRIJA (SEVILLA)



AVILÉS (ASTURIAS)



TOLEDO









VITORIA-GASTEIZ



ALICANTE



MURCIA



CASTELLÓN







IBIZA



PATERNA (VALENCIA)



PALMA DE MALLORCA





OLIVA (VALENCIA)



ALCOY (ALICANTE)

13 de marzo de 2015

Coloquio con la vida, Máximo Gorki

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Mientras los explotados y los oprimidos no acepten como necesaria aquella enseñanza de Buenaventura Durruti, que la libertad no se mendiga, se conquista, no seguirá siendo más que un esclavo mejor o peor tratado por el amo, sometido a dioses de los que espera la salvación, incapaz de liberarse a sí mismos.

Tal y como describe Máximo Gorki en su cuento Coloquio con la vida:

"Imploras como un mendigo de solemnidad; pero has de saber, pobre hombre, que la Vida no da limosnas. Has de saber que un ser libre no pide nada; se apodera por sí mismo de mis dones... Tú no eres más que el esclavo de mi voluntad. Sólo es libre aquel que sabe renunciar a todos los deseos para dedicarse enteramente a conseguir el fin elegido. ¿Has comprendido?"

Algo que el también escritor soviético, y camarada de Gorki, Nikolai Ostrovski, describe a la perfección encarnado en el protagonista de su obra, el revolucionario Pavel, obra que debería ser el libro de cabecera de todo aquel que aspira a ser libre.

Mientras los trabajadores esperen que sean otros, las autoridades, el sistema, el país vecino o el partido político de turno los que le liberen, los que le regalen la emancipación, la clase capitalista seguirá viviendo aprovechándose y y parasitando su sudor y esfuerzo, y continuarán no siendo más que animales al servicio de su dueño.

En su cuento Coloquio con la vida, Máximo Gorki pone en boca de la propia vida las características imprescindibles de todo revolucionario, entregado al objetivo por el que lucha, dispuesto a tomar el futuro en sus manos, sin dios, sin amo, pero con principios firmes aplicados sin dudas en la práctica individual y colectiva.

Gorki termina recordándonos que sin la justicia, sin igualdad, entendida esta como erradicación de toda dominación y sometimiento, es imposible de  alcanzar la libertad, que si no se acaba con la explotación y la dependencia no podrán existir la felicidad ni el bienestar, más allá del disfrute de las migajas del pan de hoy y hambre para mañana. Y esa imprescindible justicia, por supuesto, tampoco llueve del cielo, ni puede ser impartida ni repartida por una clase que basa sus privilegios en la perpetuación de la arbitrariedad y desigualdad, por sus jueces clasistas, ellos mismos miembros y al servicio de la clase que se ha apropiado del poder.

Solo existe una fórmula para que no continue siendo así por los siglos de los siglos, como pregonan las religiones y las ideologias reaccionarias: superando la continua estafa teledirigida de la socialdemocracia y los reformismos, tomando el poder por los explotados, por la clase trabajadora, por cualquier medio necesario y posible,  convirtiendo a la justicia, la verdadera, la justa, la que beneficia a todos los seres humanos y no solo a una élite rapiñera, emulando a los camaradas jacobinos, en virtud revolucionaria:

"—¿Dónde está la justicia? Dámela. Más tarde sabré conseguirlo todo... Por el momento sólo quiero la justicia. He esperado mucho tiempo con paciencia, con razones, sin el menor descanso. He esperado... pero llegó la hora. ¿Dónde está la justicia?...

—Tómatela —contestó la Vida, impasible".

¿Haremos caso a Gorki?

Coloquio con la Vida 

Estaban ante la Vida dos hombres, que eran otras tantas víctimas suyas.

—¿Qué me queréis? —les preguntó. Uno de ellos contestó con voz lenta:

—Me rebelo ante la crueldad de tus contradicciones; mi espíritu se esfuerza en vano por penetrar el sentido de la existencia y mi alma está invadida por las tinieblas de la duda. Sin embargo, la razón me dice que el hombre es el ser más perfecto del mundo...

—¿Qué reclamas? —interrumpió impasible la Vida.

—Quiero la dicha... Y para poder realizarla, es preciso que concilies los dos principiós opuestos que comparten mi alma, poniendo de apoyo mi "yo quiero" con tu "tú debes".

—No tienes nada que desear sino aquello que debes hacer por mí —contestó la Vida con dureza.

—No, yo no puedo desear ser tu víctima. ¿Porque yo quisiera dominarte, estoy condenado a vivir bajo el yugo de tus leyes?

—Modera tu énfasis –le dijo el que estaba más cerca de la Vida. Pero sin fijarse en sus palabras, el otro prosiguió:

—Yo quiero tener el derecho de vivir en armonía con mis aspiraciones. No quiero ser hermano ni esclavo de mi prójimo por deber; seré su hermano o su esclavo a mi gusto, obedeciendo a mi voluntad. Yo no quiero que la sociedad disponga de mí como de una piedra inerte que ayuda a edificar las prisiones de su ventura. Soy hombre, soy alma, soy espíritu y debo ser libre.

Espera —dijo la Vida con una sonrisa helada—. Has hablado lo bastante y ya sé todo lo que podrías añadir. ¡Pides tu libertad! ¿Por qué no la ganas? ¡Lucha conmigo! ¡Vénceme! Hazte mi señor, y yo seré tu esclava. No sabes con qué tranquilidad me someto siempre a los triunfadores. ¡Pero es necesario vencer! ¿Te sientes capaz de luchar conmigo para librarte de tu servidumbre? ¿Estás seguro del triunfo? ¿Confías en tu fuerza?

Y el hombre contestó: —Me has arrastrado a un conflicto interior con mi propio yo; has afilado mi juicio, que, a la manera de una hoja mortífera, se hunde en lo más profundo de mi ser, aniquilándolo.

—Háblale con más valor, no te quejes —observó su compañero. Pero el otro continuó:

— ¡Ah, si la tiranía me concediese una tregua! Dejadme gozar de la dicha.

La Vida volvió a sonreír con su sonrisa de hielo.

 —Dime: al dirigirte a mí, ¿exiges o pides una gracia?.

—Pido una gracia —contestó el hombre como un eco.

— Imploras como un mendigo de solemnidad; pero has de saber, pobre hombre, que la Vida no da limosnas. Has de saber que un ser libre no pide nada; se apodera po sí mismo de mis dones... Tú no eres más que el esclavo de mi voluntad. Sólo es libre aquel que sabe renunciar a todos los deseos para dedicarse enteramente a conseguir el fin elegido. ¿Has comprendido? Márchate.

El hombre había comprendido y se tendió, como un perro dócil, a los pies de la Vida, para recoger humildemente las migajas de su festín. Entonces las miradas de la Vida se dirigieron dulces hacia aquel que no había hablado aún y cuyas facciones estaban llenas de bondad.

—¿Qué pides?

—No pido nada; exijo...

—¿Qué exiges?

—¿Dónde está la justicia? Dámela. Más tarde sabré conseguirlo todo... Por el momento sólo quiero la justicia. He esperado mucho tiempo con paciencia, con razones, sin el menor descanso. He esperado... pero llegó la hora. ¿Dónde está la justicia?...

—Tómatela —contestó la Vida impasible.

11 de marzo de 2015

¿70 años de paz?

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El régimen español ha acuñado una moneda conmemorativa con el careto de Felipe VI de Franco y, en el reverso, una paloma blanca como la diseñada por el pintor comunista Pablo Picasso, y con el lema "70 años de paz".

Según dicen, el motivo principal es una pantomima organizada por la Unión Europea en conmemoración del final de la Segunda Guerra Mundial, momento desde el cual, dicen, hemos "disfrutado" de siete décadas sin guerras ¿Nos toman por tontos?

Parece que para los mafiosos y delincuentes que han gobernado desde entonces Europa Occidental y Estados Unidos olvidan que la supuesta derrota del fascismo en estas partes del mundo (en la Union Soviética y en los paises socialistas si fue derrotado, al menos hasta que se abandonara la permanente lucha de clases y esto provocara el lento resurgir de la barbarie) no fue sino una extensión de la guerra por todo el mundo, una multiplicación y generalización del imperialismo militar y económico, causantes en ambos casos de pobreza, matanzas y crimen.

Si algo podemos decir de las instituciones que lograron la supremacia casi total en los años 90, la U.E., la OTAN, y de los paises que las dominan y son sus miembros, es que son sinónimo de injerencia, de invasión, de bombardeo y de genocidio, tal y como el régimen que, en definitiva, las antecedió y de cuyas semillas surgieron: el nazismo y el fascismo, No hay más que echar hoy una ojeada sobre el mundo para comprobar la cantidad de violencia y guerra que EEUU, la UE y sus acólitos provocan en todo el planeta (Siria, Ucrania, Libia, Irak, Venezuela, Haiti, Mali, Panamá, Congo, Honduras, Palestina, Vietnan, Angola, etc.), además de la violencia con la que imponen sus regímenes en su interior, con recortes sociales, generalización de la miseria y terrorismo policial para garantizar el sometimiento.

Sin embargo, en España el lema elegido para el festejo numismático es, si cabe, doblemente indignante. La frase "70 años de paz" unida al rostro del segundo rey de la dinastía impuesta por el franquismo, dictadura criminal cuyo eslogan era aquel hipócrita y sarcástico "40 años de paz", no puede ser más que producto del odio arrogante, con intenciones humillantes, de la clase dominante capitalista, que durante cuatro décadas pisoteó, asesinó y empobreció a los trabajadores españoles bajo una de las más genocidas dictaduras de la historia, y que, despúes, con desvergonzadas piruetas mediáticas y legales, logró continuar el sanguinario régimen con el tejemaneje de la Transición Política, instaurada a porrazo policial, a golpe de ley de excepción y con la criminalización y persecución de toda lucha realmente democrática. Debe tratarse, pues, de una burla hiriente por parte de una jauría política y económica que, desmelenada, vuelve a aplicar el látigo de la miseria en los lomos de los trabajadores del estado español y la transformación de toda resistencia a la violencia estatal y de clase en crimen político.

Con esos "70 años de paz", por otra parte, el régimen de Felipe VI de Franco no hace más que reconocer, sin tapujos, tal y como ya hizo el tirano anterior, su padre, Juan Carlos I, su deuda con el franquismo, su vinculación con aquella pesadilla sin solución de continuidad. Algo, y esto quiero remarcarlo bien, que si bien en España es más sangrante, con todas las letras, no deja de ser, como hemos dicho al principio de la entrada, bastante parecido a lo que ha pasado, no obstante, en toda Europa: el capitalismo criminal se radicalizó tras el triunfo de los trabajadores soviéticos en 1917, transformándose en fascismo, y tras la derrota de este por los misma clase obrera que los capitalistas ansiaban destruir, se mantuvo vivo, con montones de maquillaje democrático, que no ha dudado en quitarse con cada vez mayor velocidad tras el final de la Unión Soviética.

Sin embargo, como también en el caso de que una comadreja se disfrazara de conejo, al capitalismo nunca se le dejaron de ver los colmillos ensangrentados, tanto en su forma de dictadura genocida como tras la zanahoria artificial del supuesto "estado del bienestar".
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