2 de mayo de 2016

Nuevo intento del régimen de acallar la libertad de expresión: esta vez contra Alberto San Juan y Gloria Muñoz

El facherío español se empeña en seguir criminalizando la libertad de expresión y ahora, después del vergonzoso episodio de la detención de los dos titiriteros por representar con sus títeres la obra La bruja y don Cristobal, vuelve a la carga contra los actores Alberto San Juan y Gloria Muñoz por volver a representarla con el fin de demostrar que todas las acusaciones contra ella eran patrañas.

La nueva representación de esta obra tuvo lugar en el Teatro del Barrio, y fue convocada por la propia sala, la revista CTXT y el diario Público, para protestar por el hecho de que sus creadores, Alfonso Lázaro y Raúl García, fueran encarcelados por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo y sigan encausados por ello. Sin embargo, la obra lo que denuncia es un hipotético montaje policial con pruebas falsas que sirve para justificar la paliza que un policía propina a la bruja. Algo, que posiblemente es lo que molesta tanto, que no se limita a la ficción y que sucede incontables veces en las comisarias de nuestro país, donde el fascismo y sus métodos siguen siendo el pan nuestro de cada día (los casos de Alfón, la operación piñata, el caso Scala, Patricia Heras, la operación Garzón contra el independentismo catalán, el cierre del Egin, el reciente encarcelamiento de Andrés Bodalo, etc..., son solo una pequeña muestra de la larga lista de los sufridos por la ciudadanía en la así llamada "democracia" española postfranquista).

El que ha hecho pública nueva denuncia contra la obra, que sigue reiterando que ensalza a ETA (recordemos que el régimen español lleva años aplicando leyes que quieren convertir a toda protesta en"terrorismo") aunque en ningún momento del texto se hace nada parecido, el presidente de la Asociación de Vícimas del Terrorismo, Alfonso Sánchez, grupo vinculado a la ultraderecha española y al Partido Popular (valga la redundancia), ha pedido que los actores que han querido demostrar la perogrullada de que en la obra no se ensalza ningún terrorismo pasen por el antiguo Tribunal de Orden Público franquista, actual Audiencia Nacional, en un nuevo intento de criminalizar toda protesta social.

Este es el vídeo del resumen de la obra que representaron este jueves pasado Alberto San Juan y Gloria Muñoz :

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1 de mayo de 2016

Llamamiento a la huelga general de 48 h en Dandakaranya (Comunicado del PCI (Maoista))

La Red de Blog Comunistas, que ha asumido la responsabilidad de la traduccion de los comunicados del Partido Comunista (maoista) de la India en español, comparte a continuación su último comunicado:



PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA (MAOÍSTA)
COMITÉ ESPECIAL DE ZONA DE DANDAKARANYA
28 de abril de 2016

INTENSIFIQUEMOS LA CAMPAÑA DE RESISTENCIA DE UN MES CONTRA LOS DESPLAZAMIENTOS

En un intento de llamar la atención de nuestro país y del mundo sobre el problema de los desplazamientos en Dandakaranya; para proteger los recursos del Jal-Jungle-Zameen [“Agua, bosque y tierra”, en hindi], así como la identidad, la existencia misma y la autoestima de los adivasis; y para detener la destrucción del medio ambiente, el Comité Especial de Zona de Dandakaranya del PCI (Maoísta) hace un llamamiento al pueblo y a los demócratas para que la huelga general de 48 horas que tendrá lugar en Dandakaranya los próximos días 4 y 5 de mayo sea un éxito y para intensificar la campaña de resistencia de un mes durante mayo.

Nuestro partido llama a organizar durante la huelga general reuniones públicas, conferencias, seminarios, dharnas [“sentadas”, en hindi], manifestaciones y marchas de protesta contra proyectos destructivos en Chhattisgarh y Maharastra, tales como los grandes proyectos mineros, los embalses gigantescos, los proyectos de canalizaciones, las bases aéreas, las escuelas de formación militar, los parques nacionales y las líneas ferroviarias. Nuestro partido exhorta asimismo a lanzar una campaña de resistencia durante el mes de mayo para detener proyectos destructivos de las grandes empresas nacionales e internacionales. Hacemos un llamamiento igualmente a llevar a cabo acciones de sabotaje.

Si proyectos como éstos se llegan a iniciar, decenas de miles de personas de Dandakaranya pertenecientes a las tribus seculares de Maria, Muria, Dorla, Halba, Dhurva, Bhatra, Uraon, Gond y Rajgond, así como a los antiguos pueblos no tribales de Raut, Kalad, Mahara, Marar, Panka, Ganda, Telanga, Dhakad, Sundi, Kumhar, Luhar, Kudak, Banjara, Dhobi, Nau, Kenvat, Ghadva o Ghasia se verán sometidos al desplazamiento forzoso, serán objeto de limpieza étnica, se les masacrará a gran escala. Se destruirán decenas de miles de hectáreas de tierras agrícolas y de selva. Los ríos resultarán gravemente contaminados. La contaminación del aire, del agua y acústica alcanzará cotas muy elevadas. En general, se puede afirmar que las pérdidas para el medio ambiente serán cuantiosas. Las lluvias monzónicas serán desastrosas y habrá periodos de sequías extremas. El estilo de vida, la cultura, la existencia misma de las gentes, todo resultará aniquilado. La extracción indiscriminada de recursos naturales con el único fin de producir superbeneficios a los capitalistas no se detendrá. Las generaciones futuras se quedarán sin recursos.

Nos oponemos tajantemente al modelo neocolonial de desarrollo de los gobiernos central y de los estados federados que es, en realidad, el modelo del saqueo y de la explotación. Nos oponemos al saqueo de las riquezas y de los recursos naturales en nombre del desarrollo.

Nuestro partido hace un llamamiento al pueblo a oponerse y a luchar contra la Operación Cacería Verde [“Green Hunt” en inglés] que es, de hecho, la guerra injusta desencadenada por los gobiernos central y estatales contra su propio pueblo con el objetivo de aplastar lo más rápidamente posible la guerra popular revolucionaria así como las luchas populares en contra de los desplazamientos para, de ese modo, entregarlos recursos de Dandakaranya a las grandes empresas. Llamamos también a los demócratas, a las organizaciones de derechos humanos y a los medios de comunicación que están del lado del pueblo a apoyar a los movimientos de masas que se oponen a los desplazamientos y defender el auténtico modelo de desarrollo popular que llevan a cabo los comités revolucionarios populares, los llamadosJanatana Sarkars.

Con saludos revolucionarios,

Vikalp
Portavoz
Comité Especial de Zona de Dandakaranya

PCI (Maoísta)

Mi Primero de Mayo, Vladimir Maiakovski

A todos,
los que marchan por las calles
y detienen las máquinas y talleres.
A todos,
deseosos de llegar a nuestra fiesta,
con las espaldas cargadas de trabajo.
Salid el primero de Mayo,
al primero de los Mayos
Recibámoslo, camaradas,
con la voz entrelazada de canciones.
Primavera mía,
derrite las nieves
Yo soy obrero,
este Mayo es mío
Yo soy campesino,
este Mayo es mío.

A todos,
tendidos en las trincheras,
esperando la muerte infinita:
a todos, los que desde su blindado,
apuntan contra sus hermanos,
hoy es primero de Mayo.
Vayamos al encuentro
del primero de los Mayos nuestros,
enlazando las manos proletarias.
Callad vuestro ladrido, morteros
Silencio, ametralladoras
Yo soy marinero,
este Mayo es mío
Yo soy soldado,
este Mayo es mío.

A todos,
a las casas,
a las plazas,
a las calles,
encogidas por el hielo invernal.
A todos,
hambrientos de hambre,
estepas,
bosques,
campos.
Salid en este primero de Mayo
Gloria al hombre fecundo
Desbordaos en esta primavera
Verdes campos, cantad
Sonad, sirenas y pitos
Yo soy de hierro,
este Mayo es mío!
Yo soy la tierra,
este Mayo es mío. 

(Vladimir Maiakovski, Escrito el 1 de mayo de 1918)



26 de abril de 2016

La Revolucion de los claveles: Entrevista al General Vasco Golcalves

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la interesadamente poco recordada Revolucion de los Claveles del 25 de abril de 1974 en Portugal, que sería traicionada después por la socialdemocracia, como tantas otras luchas revolucionarias.

Néstor Kohan entrevistó en 2004 a Vasco Goncalves, el hoy fallecido general que fuera uno de los conductores de la movilización, que se autodeclaraba abiertamente marxista y citaba con familiaridad a Lenin. Ademas, y frente a la propaganda mediática que suele desvincularlos, no dudaba en señalar que capitalismo, fascismo y colonialismo eran tras caras del mismo monstruo.

En aquellos días que pasaron a la historia de la lucha popular, la vecina Portugal tuvo el mérito de derrocar a sus propios dictadores, al contrario que España, que contemplativamente los dejó morir dejándolo todo atado y bien atado tras su muerte y hasta la actualidad. Sin embargo,  es cierto que ellos también tuvieron su propio P$OE (el partido financiado por la CIA y la socialdemocracia alemana para traicionar la lucha de los antifranquistas y para reconducir la "democracia" hacia el "buen puerto" que convenia a los intereses de EEUU, Europa y del Movimiento Nacional); en su caso el partido de Mario Soares y de Durao Barroso, el adalid del neoliberalismo actual de la Unión Europea.

En fin, para recordar esta revolución que puso patas arriba la estabilidad que habia impuesto Washington durante la Guerra Fria en Europa Occidental, y que provocó la inquietud en La Casa Blanca y en el resto de sus sucursales europeas por miedo a que Portugal se convirtiera en una especie de Cuba del viejo continente, compartimos  a continuación un fragmento de la entrevista de Nestor Cohan a Vasco Goncalves, uno de los dirigentes de la revolución que rompió el guión pactado allende el Atlántico para las dictaduras ibéricas.

Precisamente cuando en el resto de los países europeos se abrían las flores mustias del eurocomunismo y la socialdemocracia (corrientes que renunciaban a toda rebelión radical, no por una debilidad de fuerzas momentánea sino por principios políticos) la Revolución portuguesa fue, en palabras de Vasco Goncalves, "en Europa Occidental y después de la Comuna de París, la mayor ofensiva hecha contra el sistema capitalista".  El pueblo portugués ponía a la orden del día la cuestión de la toma del poder., en plena crisis capitalista (1973-1974), cuando el dólar y el petróleo sufrieron un temblor mundial, liquidando el keynesianismo de posguerra y abriendo camino al neoliberalismo.

Hay que recordar, para terminar, que el fascismo reaccionó tras el triunfo de la Revolución de los Claveles y la llegada al poder de los militares comunistas dirigidos por Vasco Goncalves, y con el apoyo y complicidad de la socialdemocracia portuguesa de Mario Soares y Durao Barroso, EEUU derrocó al gobierno revolucionario con un golpe de estado un año y medio después. Así el Imperio y su extesión, la Unión Europea, y por supuesto, el genocida Franco, pudieron respirar tranquilos y seguir aplicando la hoja de ruta que el pueblo portugués habia intentado cambiar con su heroica e inolvidable Revolución de los Claveles.

En todo caso, y sin olvidar  que en todo proceso revolucionario hay aciertos y errores, conviene recordar las palabras con las que el general Vasco Goncalves, años después del golpe que lo derrocó para reinstaurar los planes diseñados por Washington durante la dictadura, apunta el papel dañino de la socialdemocracia y el reformismo para el desarrollo y triunfo del Socialismo, para la emancipación de la clase obrera y su camino hacia la libertad: "Yo pienso que hoy no hay espacio para una "tercera vía". La experiencia del pasado y del presente nos demuestra que la "tercera vía" camina siempre para la derecha, camina siempre hacia un rumbo reformista del capitalismo, hacia la idea de una supuesta "reforma del capital". No se trata de alcanzar un capitalismo reformado sino de superar el capitalismo. El capitalismo no es reformable, porque las relaciones sociales en las que se basa y sin las cuales no puede sobrevivir son intrínsecamente injustas y de explotación del hombre por el hombre".



"Entrevista a Vasco Goncalves 

Néstor Kohan: ¿Cómo recuerda usted hoy la revolución del 25 de abril de 1974?

General Vasco Goncalves: La revolución que se extendió entre abril de 1974 y noviembre de 1975 fue el momento más importante de mi vida, desde el punto de vista personal. Participar de la revolución fue la mayor alegría que me tocó vivir. Pienso en muchas cosas, en lo cotidiano, en la voluntad de las personas, en el espíritu reivindicativo y de lucha...

N.K.: ¿Cómo fue el proceso de la revolución?

Gral. Vasco Goncalves: A partir de que se produce el levantamiento contra el fascismo en abril de 1974 nuestra revolución va profundizando en sus conquistas, en la modificación de las estructuras últimas que caracterizan el sistema. A medida que se suceden las transformaciones, la lucha de clases se va agravando. Pienso que en esa situación no estábamos preparados, no teníamos un grado de maduración político y social capaz de defender y consolidar la revolución. No teníamos este grado de maduración. En los primeros tiempos, en los primeros meses, hubo un gran entusiasmo popular. Después, en la medida en que las conquistas se fueron profundizando, ya empezaron las nacionalizaciones y expropiaciones, la reforma agraria; la fuerza política de los trabajadores fue ascendiendo. Los trabajadores conquistaron mucho desde el punto de vista político y social, en las relaciones de trabajo, en las relaciones entre patrones y asalariados y eso hizo que se agravasen muchas cosas. Fundamentalmente se agudizó la lucha de clases.

N.K.: ¿Qué falló en el proceso revolucionario? ¿Por qué no pudo consolidarse y triunfar?

Gral. Vasco Goncalves: En Portugal no hubo de hecho fuerzas suficientes porque en las masas populares terminó predominante ese espíritu pequeñoburgués tradicional, el miedo a las transformaciones, el miedo al comunismo, la supervivencia del anticomunismo, la acusación de que nosotros queríamos llevar el país hacia el comunismo... todos esos mensajes reaccionarios y propagandísticos tuvieron cierta receptividad entre nuestra población. Y por lo tanto, el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) fue dividido. Hubo militares que se pusieron en contra de las conquistas de la revolución, en lugar de defenderlas. Los propios vencedores del golpe contrarrevolucionario del 25 de noviembre de 1975 que fue realizado contra los militares ubicados más a la izquierda, contra los militares progresistas y revolucionarios -un golpe que fue protagonizado por una fracción de militares que habían participado en el levantamiento del 25 de abril de 1974- paradójicamente aceptaban conquistas del socialismo. Algunos de estos militares que protagonizaron el golpe de derecha de 1975 estaban convencidos de que nosotros, los militares de izquierda, queríamos implantar una nueva dictadura en Portugal, que ahora sería una dictadura comunista. Pero en realidad esta creencia provenía de una propaganda de la reacción. Así se dividió el MFA y a la propia población.

Entonces, hasta los mismos vencedores del golpe contrarrevolucionario de fines de 1975 aprobaron una ley constitucional que decía que la misión de las Fuerzas Armadas era garantizar la vía pacífica y pluralista para la democracia y para el socialismo. El preámbulo de la Constitución de la República también propiciaba: "abrir el camino para una sociedad socialista, en el respeto de la voluntad del pueblo portugués, teniendo en vista la construcción de un país más libre, más justo y más fraterno". ¡Precisamente lo que nosotros queríamos! Ellos, los que nos derrocaron, estaban convencidos de que nosotros íbamos a implantar una nueva dictadura, ahora comunista, y entonces hicieron esa ley en defensa del socialismo. Ellos estuvieron en contra nuestra, en contra de nuestros camaradas militares, en contra de los que apoyábamos las reivindicaciones populares y queríamos precisamente consolidar esas reivindicaciones que habían sido alcanzadas.

N.K.: Usted habla de propaganda reaccionaria y anticomunista destinada a dividir el proceso político. Los latinoamericanos conocemos muy bien eso. ¿La CIA estaba metida en Portugal?

Gral. Vasco Goncalves: ¡La CIA estaba metida! ¡Sí! Junto con la CIA también estaban metidos los servicios de inteligencia británicos, en particular el MI6, en la preparación del golpe contrarrevolucionario del 25 de noviembre de 1975. En cuanto a la CIA, es bien conocido el caso del ex embajador norteamericano en Portugal en tiempos de la revolución, Frank Carlucci, quien luego de su actuación en Portugal fue ascendido en Estados Unidos a vice-director de la CIA. También son bien conocidos los elogios mutuos que se han dirigido Mario Soares, jefe del Partido Socialista y apoyo civil de la contrarrevolución, y Frank Carlucci. Soares llegó a enaltecer recientemente y en forma pública el gran papel de este hombre de la CIA en "la instauración de la democracia en Portugal!"... Después de esas declaraciones, ¿qué más se puede agregar?... 

N.K.: ¿La CIA también estaba infiltrada dentro de las Fuerzas Armadas?

Gral. Vasco Goncalves: Sí, estaban metidos en todos lados. Sin embargo, las condiciones que vivimos
en Portugal no fueron las mismas que se vivieron en Chile en 1973 donde la CIA tenía mayor poder. Aquí se logró dividir a las Fuerzas Armadas, tuvieron consigo a la dirección del Partido Socialista y también al Partido Popular Democrático. Es decir que aquí hicieron la contrarrevolución por una vía casi "pacífica", a diferencia de Chile. No fue completamente pacífica porque también hubo un levantamiento militar e incluso algunas acciones terroristas en la preparación del golpe contrarrevolucionario.

N.K.: ¿Cuál sería entonces el balance?

Gral. Vasco Goncalves: A la hora de hacer un balance de las causas por las cuales fuimos derrocados, yo pienso que la supervivencia y permanencia de la ideología pequeñoburguesa y burguesa entre la mayoría de las masas trabajadoras y entre la mayoría de los militares posibilitaron que la derecha y la dirección del Partido Socialista golpearan contra la dirección de la revolución. De este modo la dirección del Partido Socialista se esforzó por definir a los militares revolucionarios y al Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) como comunistas. Nos decían que éramos todos comunistas, para así poder acusarnos, aislarnos y rechazarnos. Eso fue lo que la dirección del Partido Socialista logró conseguir. De allí en adelante, desde 1976 hasta nuestros días, a Portugal lo gobernó y lo gobierna la derecha.

N.K.: ¿Usted era en ese entonces comunista?

Gral. Vasco Goncalves: Yo era entonces marxista y lo sigo siendo.

N.K.: ¿Cómo se formó? ¿Cómo llegó al marxismo dentro de las Fuerzas Armadas?

Gral. Vasco Goncalves: En los tiempos de estudiante.

N.K.: ¿Usted qué estudiaba?

Gral. Vasco Goncalves: Yo estaba en la Facultad de Ciencias. Estudiaba ingeniería militar.

N.K.: ¿Era una universidad civil?

Gral. Vasco Goncalves: Sí, era una universidad civil. Para entrar en la escuela militar estudié en un curso de ingeniería que se seguía durante tres años en la Facultad de Ciencias. Allí nos vinculamos con amigos, que eran estudiantes, y con otro gran amigo, un profesor que nos llevó a comprender las relaciones sociales.

N.K.: ¿Eran muchos los estudiantes marxistas?

Gral. Vasco Goncalves: No, en realidad no eran muchos. De unos cuarenta, por ejemplo, sólo cuatro o cinco se interesaban por cuestiones políticas y tenían una gran politización. Estos grupos propiciaban la resistencia a la dictadura fascista que perseguía a las personas, que censuraba los libros, que censuraba los periódicos y la prensa. ¡Por entonces todo era censurado! Nos faltaba la libertad. Esa profunda falta de libertad de nuestro pueblo le dio sentido al levantamiento militar y a la revuelta popular contra la dictadura y contra la falta de libertad, contra las posiciones patronales, contra la explotación de los trabajadores. Entonces el Partido Comunista tenía una gran influencia en la población y en la implementación de esa revuelta. Era prácticamente el único partido organizado que luchaba contra el régimen fascista [el Partido Socialista recién se formó en 1973 y fuera de Portugal, en Alemania occidental. Nota de N.K.]. El Partido Comunista contaba con una considerable influencia entre los trabajadores de las fábricas.

En ese momento los trabajadores portugueses eran principalmente trabajadores agrícolas, porque Portugal era esencialmente un país agrícola. Eso influyó para que predominara entre la mayoría de los trabajadores la ideología pequeñoburguesa y hasta burguesa, casi tradicional. Portugal tenía una influencia muy fuerte de la Iglesia y pesaba mucho la tradición. Esa debilidad en el desarrollo capitalista de Portugal y su atraso desde el punto de vista industrial contribuye a explicar que entre los trabajadores predominara de hecho la ideología de la clase dominante. Como usted sabe, las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante. La población luchaba contra el fascismo. Comenzó entonces la guerra colonial, que tuvo una gran influencia en la maduración de la conciencia política de un número determinado de los militares que protagonizaron el levantamiento del 25 de abril de 1974.

N.K.: ¿Cuánto duró la guerra colonial de Portugal con sus colonias?

Gral. Vasco Goncalves: La guerra duró 13 (trece) años, desde 1961 hasta 1974. Durante la guerra colonial los militares fueron comprendiendo que esa guerra no tenía solución por la vía de las armas. El problema colonial tenía que ser resuelto reconociendo el derecho de los pueblos a la autonomía y a la independencia.

N.K.: ¿Cuáles eran esas guerras coloniales de Portugal?

Gral. Vasco Goncalves: La guerra colonial se desenvolvió en África: en Angola, Mozambique y en Guinea-Bissau. A partir de 1964 había tres frentes simultáneos. En esas tres colonias había tres campañas militares.

N.K. ¿Usted participó en las guerras coloniales?

Gral. Vasco Goncalves: Sí, he participado.

N.K.: ¿Dónde?

Gral. Vasco Goncalves: Estuve en Angola y en Mozambique.

N.K.: En esa época Francia educaba a sus militares en la doctrina de la guerra contrainsurgente que aplicó en Argelia e Indochina. Estados Unidos también, tal como lo aplicó en Vietnam. En América latina esa doctrina de la guerra contrarrevolucionaria se difundió mucho gracias a Francia y Estados Unidos. ¿A ustedes también los educaron en ese tipo de guerra contrarrevolucionaria?

Gral. Vasco Goncalves: Cuando comenzó la guerra colonial vinieron a nuestro país oficiales del ejército francés de Argelia. Ellos nos hablaron de las operaciones. No era una enseñanza o una instrucción formal. Daban conferencias sobre la guerra de Argelia, sobre las operaciones militares y sobre el modo en que había que enfrentar a los guerrilleros.

N.K.: ¿En qué año esos instructores dieron sus conferencias?

Gral. Vasco Goncalves: Yo calculo que fue en 1961, 1962, 1963. Fueron al principio del desencadenamiento de la guerra colonial. En esas conferencias hablaban desde un punto de vista operacional-militar, desde el punto de vista de las operaciones anti-guerrilla y también desde el punto de vista de la acción psico-social: ¿cómo conquistar a las poblaciones cuando había movimientos de liberación, movimientos de guerrilla anticolonial? ¿Cómo conquistar las ideas de la poblaciones? Eso era llamado "Acción psico-social". 

N.K.: ¿Cómo percibían los militares portugueses las guerras coloniales y la resistencia de los pueblos oprimidos?

Gral. Vasco Goncalves: Los militares de Portugal fueron percibiendo que la solución no podía ser militar, que la guerra no se ganaría. Además, el malestar de las colonias condujo a la politización. Quiero decir que los movimientos de liberación de las colonias portuguesas aportaron una gran contribución para nuestra propia liberación del fascismo y del colonialismo en Portugal. Los militares portugueses fueron reconociendo que cada lucha de cada uno de estos pueblos era una lucha justa; en cambio, nuestra guerra, desde el punto de vista de Portugal, era una guerra injusta. La guerra colonial no era una guerra sentida ni querida por las propias masas portuguesas. Desde el punto de vista moral los militares portugueses estábamos derrotados en la guerra colonial. También por eso entre los oficiales y los cuadros militares permanentes surgió el descontento y la oposición contra la guerra colonial. Entre ellos, una minoría constituyó el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Esto significa que una cosa es el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) y otra cosa son las Fuerzas Armadas. El MFA estaba constituido por una pequeña parte de los oficiales de carrera y cuadros permanentes que eligieron como profesión la vida militar. Las Fuerzas Armadas también estaban constituidas por los milicianos, quienes luego de pasar por el servicio militar obligatorio volvían a la vida civil. Estos últimos eran militares sólo eventualmente.

N.K.: ¿Qué importancia tuvo la existencia de estos milicianos?

Gral. Vasco Goncalves: La participación de milicianos en nuestras fuerzas era cada vez mayor porque no se podía mantener tres frentes de batalla al mismo tiempo. Esa gran participación de milicianos condujo también a la concientización de los cuadros permanentes y los oficiales de carrera. Esa fue su importancia. Además de la lucha de los pueblos coloniales y del descontento de los militares portugueses existía una gran efervescencia en el movimiento estudiantil. Todo esto confluyó.

N.K.: ¿El Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) sólo agrupaba a los militares y cuadros permanentes o también incluía a los milicianos?

Gral. Vasco Goncalves: Incluía a ambos. Fue la propia guerra colonial la que condujo a que los cuadros permanentes contactaran inmediatamente con los cuadros milicianos. De manera que ambos grupos hacían la misma vida, corrían los mismos riesgos en la guerra, entonces eso influyó en que hubiera intercambio de ideas y de opiniones entre los cuadros profesionales permanentes y los militares milicianos. Ellos, los milicianos, estaban mejor preparados políticamente que nosotros, los militares profesionales, porque en las universidades civiles había una discusión ideológica, política y social que no existía en las escuelas militares. Entonces los militares milicianos estaban mejor preparados ideológicamente. Eso condujo a crear mejores condiciones de maduración en la concientización política de los militares y cuadros permanentes.

N.K.: ¿El Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) tenía una orientación marxista?

Gral. Vasco Goncalves: No, de ninguna manera. El MFA no era un movimiento revolucionario. Era un movimiento que pretendía poner fin a la guerra colonial y resolver el problema de la independencia de las colonias portuguesas que era, en verdad, la causa de la guerra colonial. El fascismo y el colonialismo no podían conceder la autonomía y la independencia a los pueblos coloniales. Nosotros lo que pretendíamos era encontrar una solución política para la guerra colonial. Y la única solución política tenía que consistir en el reconocimiento de la autonomía y la independencia de todos los pueblos coloniales. Ese era nuestro objetivo fundamental. En ese objetivo la gran mayoría de los militares estaba de acuerdo, pero los más audaces, los más activos, los que tuvieron más coraje en intentar lograr ese objetivo fueron aquellos que constituyeron el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA).

N.K.: ¿Con cuántos integrantes contaban ustedes en el MFA?

Gral. Vasco Goncalves: Alrededor de 300 ó 400 militares, aproximadamente, mientras que el conjunto de oficiales permanentes de las Fuerzas Armadas eran en total nos 7.000 u 8.000.

N.K.: ¿El MFA operaba en la clandestinidad?

Gral. Vasco Goncalves: Sí, éramos clandestinos. En ese momento el gobierno fascista ya estaba muy deteriorado y en Portugal había una gran contestación contra el fascismo en el seno de las masas populares y trabajadoras. Por eso las reivindicaciones del Movimiento tuvieron gran receptividad.

N.K.: ¿En qué año nació el MFA?

Gral. Vasco Goncalves: En 1973. El dictador Salazar ya había muerto y sus sucesores pretendían hacer una política que aparentemente era más "suave", pretendían dar una cara más "liberal" al fascismo. Nuestra situación se estaba agravando día a día. La guerra colonial estaba empeorando a cada momento. Poco a poco, el Movimiento de las Fuerzas Armadas fue planteando sus reivindicaciones a cielo abierto. Las reuniones de discusiones del Movimiento sobre el futuro de las Fuerzas Armadas y de Portugal no se hacían abiertas porque existía una policía política fascista llamada PIDE que también estaba metida dentro de las Fuerzas Armadas. Se llegó entonces a una situación en la cual el gobierno ya no tenía poder suficiente para imponer su voluntad y nosotros, los oficiales, ya no estábamos dispuestos a aceptar todas las órdenes. Se comenzaban a dar las condiciones subjetivas necesarias e imprescindibles para una revolución.

N.K.: ¿Usted está pensando en el análisis de Lenin sobre una situación revolucionaria?

Gral. Vasco Goncalves: Sí, por supuesto. Estoy pensando exactamente en eso. Por lo tanto estas múltiples circunstancias iban conformando las condiciones subjetivas para el triunfo de la revolución.

N.K.: ¿Cómo fue el vínculo entre el ascenso de las masas trabajadoras y la propia dinámica del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA)?

Gral. Vasco Goncalves: Aunque las Fuerzas Armadas en Portugal no tenían un objetivo de revolución social, queríamos una democracia política, mejores condiciones de vida para los trabajadores, mejores condiciones para el desarrollo de la cultura en Portugal... En el conjunto, como Movimiento -repito y subrayo las palabras "como Movimiento"- no estaba entre nuestros objetivos hacer una revolución socialista. Después, con el impulso del movimiento popular y de las reivindicaciones populares, y con el impulso de la justicia de estas reivindicaciones, la lucha de clases nos llevó al proyecto de la revolución socialista. Así se explica el proceso iniciado el 25 de abril de 1974.
Alguna vez un intelectual brasilero dijo que nunca había visto en el mundo un movimiento popular en las calles como lo había visto en Portugal. Un movimiento en las calles con sus reivindicaciones... existía la enorme influencia entre los trabajadores del Partido Comunista que era el único partido organizado políticamente que había combatido al fascismo. Una influencia que se extendía a los trabajadores rurales. De manera que se fue desenvolviendo un proceso de reivindicaciones populares que eran justas y que eran consideradas como justas por los propios militares. Era entonces natural que ese proceso desembocara por su propio desarrollo en una lucha por el socialismo. Aquellos militares que estaban de verdad identificados con los intereses populares y con la razón de las masas trabajadoras dominaron las relaciones de fuerzas dentro del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA). Este último era un movimiento unitario. Tenía como base la necesidad de la solución política del problema colonial. En eso estábamos todos de acuerdo, desde la derecha hasta la izquierda y eso nos llevó a la conclusión de que para solucionar el problema colonial era preciso derrocar al gobierno fascista.

Al comienzo muchos pensaban, dentro de nuestros camaradas militares, que se podía imponer al gobierno fascista otra solución al problema colonial sin necesidad de derribarlo, pero eso no funcionó. Pero luego la propia formación del Movimiento de las Fuerzas Armadas, desde el verano de 1973 hasta abril de 1974, fue haciendo madurar las ideas de los militares. Esto permitió hacer madurar las condiciones subjetivas, las condiciones ideológicas, las condiciones del factor subjetivo para derribar al gobierno fascista. Nosotros concluimos que con aquel gobierno no era posible llegar a una solución política del problema colonial. Se tornaba necesario derribar, tirar abajo al gobierno fascista para recién entonces solucionar el problema colonial conversando con los movimientos de liberación, como por ejemplo el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA).

Por lo tanto el gobierno fascista fue derrocado a través de una gran acción popular. En esa acción popular existió una gran orientación del Partido Comunista; los militares más progresistas apoyaban las reivindicaciones populares y cualquier fuerza que el pueblo necesitaba. Nosotros dominamos las relaciones de fuerza dentro del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), pues el MFA estaba tensionado desde la derecha y desde la izquierda. El MFA constituyó una Junta de Salvación Nacional que fundamentalmente estaba formada y constituida por oficiales generales que eran gente de derecha pero que también acordaba con la solución del problema colonial por vía pacífica y a través de una solución política.

N.K.: ¿La izquierda del Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) tenía por objetivo el proyecto de la revolución socialista?

Gral. Vasco Goncalves: En ese momento todavía no. Había algunas personas que tenían ideas auténticas y verdaderas sobre el socialismo y el marxismo, pero pensaban que no había condiciones en Portugal para hacer una revolución socialista. Pero a lo largo del proceso revolucionario surgió una vía de transición hacia el socialismo a través de la realización de las diversas y sucesivas conquistas populares. Por ejemplo, la nacionalización de la banca, la nacionalización de los seguros, la nacionalización de los principales centros básicos de la producción industrial, la nacionalización de las principales empresas de transporte y comunicaciones, la reforma agraria basadas en unidades colectivas, el control obrero, los derechos cívicos, sindicales, laborales y políticos de los trabajadores.

Todas estas conquistas y derechos se fueron ganando y se fueron modificando las estructuras económicas. Cuando se nacionalizan la banca y las finanzas, los seguros y los centros básicos de la producción, se comienza a caminar por una vía de transición al socialismo. ¡Es posible conquistar y hacer el socialismo con el conjunto de estas fuerzas! La vía de transición al socialismo fue surgiendo del mismo proceso de las luchas de clase. Lo importante que hay que destacar es que lo que surge como un golpe y un levantamiento militar contra el fascismo y el colonialismo se va transformando en una revolución social.

N.K.: Al describir aquel proceso revolucionario del cual actualmente se cumplen 30 años usted destaca la perspectiva del socialismo. Sin embargo, hoy en día, tres décadas después, algunos teóricos proponen reemplazar el proyecto del socialismo por una supuesta "tercera vía". ¿A partir de su experiencia política, qué opina usted de la "tercera vía"?

Gral. Vasco Goncalves: Yo pienso que hoy no hay espacio para una "tercera vía". La experiencia del pasado y del presente nos demuestra que la "tercera vía" camina siempre para la derecha, camina siempre hacia un rumbo reformista del capitalismo, hacia la idea de una supuesta "reforma del capital". No se trata de alcanzar un capitalismo reformado sino de superar el capitalismo. El capitalismo no es reformable, porque las relaciones sociales en las que se basa y sin las cuales no puede sobrevivir son intrínsecamente injustas y de explotación del hombre por el hombre. La "tercera vía" no persigue conquistas profundas en las estructuras económicas y sociales. Hay que fijarse en Inglaterra, en Francia y en Alemania para corroborarlo. Jospin en Francia, Schoeder en Alemania y Blair en Gran Bretaña adoptaron en la práctica políticas neoliberales y de privatizaciones. Todos los que pretenden colocarse entre el capitalismo y el socialismo al final terminan adoptando políticas neoliberales". 

22 de abril de 2016

Cómo ayuda la Unión Soviética a España, Harry Gannes (Segunda Parte)

Harry Gannes (1900 – 1941), fue un periodista norteamericano editor del diario Daily Worker en los años 30. Fue uno de los fundadores de la Liga de Jóvenes Comunistas, de la que sería también Secretario General. Visitó  China durante algunos años en tiempo de la revolución, relato que contaría en su libro When China Unites An Interpretive History Of The Chinese Revolution, en 1937; igualmente dedicaría gran parte de su trabajo a denunciar el movimiento de No Intervención creado por las potencias capitalistas, Inglaterra y Francia, para beneficio de los rebeldes fascistas y sus sostendedores y amos, Alemania e Italia, y que dejó a la España Republicana aislada internacionalmente, con el único apoyo efectivo de la Unión Soviética.

En este último contexto escribiría en 1936 por encargo de la Internacional Comunista el libro que Cuestionatelotodo, está traduciendo a nuestra lengua. en vista de que hasta ahora nunca había sido publicado en español: How the Soviet Union Helps to SpainCómo ayuda la Unión Soviética a España.

A continuación, publicamos la Segunda entrega. La primera se puede consultar aquí.
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España recurre a la Unión Soviética

Así, mientras los cargueros y las cañoneras de Hitler y Mussolini pululaban por el Mediterráneo y el Golfo de Vizcaya cargados hasta las bordas con armas para los fascistas españoles, Blum se dedicaba en cuerpo y alma a perfilar su acuerdo de no intervención.

Gabriel Péri, el comentarista de política internacional de l’Humanité, órgano del Partido Comunista Francés, parafraseó certeramente en su artículo de 9 de octubre los motivos más sólidos que Blum podía ofrecer en nombre de Francia:

Leon Blum y Anthony Eden, adalides del simulacro del Pacto
de No Intervención, realizado en apoyo  a los fascistas  agresores del pueblo
español
“Francia decía: mi intención es evitar los suministros a los rebeldes. Para conseguirlo, sitúo al mismo nivel, sin duda, a la República y a los facciosos. Pero, como contrapartida, dificulto la ayuda que estos últimos esperan recibir del fascismo internacional. Cuanto antes se adhieran a mi iniciativa las potencias amigas de la República española y de la paz, tanto mayor será la garantía de que obtendré ese resultado. Con todo, es necesario que ninguna potencia pacífica dé con su abstención una excusa para la espantada de Alemania e Italia.

Cabe imaginar, pues, a qué censuras se habría enfrentado la URSS si hubiera rechazado su adhesión.”

Harry Pollitt, Secretario del Partido Comunista Británico, fue un poco más lejos aún cuando declaró:

“Blum había forzado al gobierno soviético a una política de neutralidad, presionándolo con el futuro del pacto franco-soviético.”

Dados la interacción de los objetivos fascistas, el acicate del imperialismo británico y la transigencia de la política errónea del Primer Ministro socialista francés, Léon Blum, la cuestión a que se enfrentaba la Unión Soviética de una eventual abstención a la adhesión al acuerdo de no intervención era sumamente compleja.

El gobierno soviético, como señaló el camarada Pollitt, se estaba adentrando por un terreno extremadamente complicado en el que un solo paso en falso llevaría a una ruptura diplomática abierta, seguida de la actuación militar de los fascistas y de otras potencias reaccionarias.

La Unión Soviética sabía también que en aquel momento el gobierno tory espoleaba a Hitler y que habría aprovechado ampliamente cualquier negativa soviética a participar en el acuerdo de no intervención. Era tanto el deseo nazi de que se impusiera la política del gobierno tory, que el corresponsal en Berlín de The New York Times cablegrafió lo siguiente el 2 de septiembre:

“Alemania es partidaria de delegar las tareas de verificación de la no intervención a una única potencia y recomienda que la dirección se le asigne al Reino Unido.”

En lugar de permitir la colusión entre los nazis y los ministros tories en contra de España, la URSS procuró hacer todo lo posible en el seno del comité de no intervención para evitar el envío de armamento de los fascistas a España, así como alentar la acción internacional contra los fascistas y destruir la farsa de la “neutralidad” y la “no intervención” en la primera ocasión propicia.

Una vez firmado por los 27 países el acuerdo de no intervención, el fascismo alemán e italiano recurrió a nuevos planes para enviar armas a los fascistas.

Mientras el general Mola, comandante en jefe fascista del Ejército del Norte, cortaba a toda prisa el acceso ferroviario desde Francia a España por Irún, Salazar, el dictador portugués, abría todos los puertos de Portugal a los cargamentos de armas para el general Franco.

De hecho, toda la estrategia de los generales fascistas españoles, tras el revés inicial sufrido en la Sierra de Guadarrama y Barcelona, consistió en abrirse camino hacia Badajoz, en la frontera hispano-portuguesa, por el río Tajo, para, con los pertrechos recibidos de Alemania e Italia, vía Portugal, avanzar a sangre y fuego hacia Madrid.

Los partidos comunistas de todos los países dieron la alarma de inmediato.

Pravda, órgano central del Partido Comunista de la Unión Soviética, se expresaba con toda claridad:

“Los trabajadores del mundo no pueden permanecer indiferentes y en silencio mientras se decide el destino del pueblo libre de España al que los mercenarios de Franco tratan de aniquilar por medio de las bayonetas, las balas, las bombas y el hambre.

El valeroso pueblo español vuelve sus ojos hacia la Unión Soviética. En nuestra lucha por el socialismo el pueblo español encuentra su fuerza, inspiración y energía.”[1]

Por primera vez en su historia –durante esta feroz guerra civil en que la reacción está tratando de derrocar al gobierno legítimo–, España y la Unión Soviética intercambiaron embajadores. En ambos países, los representantes fueron recibidos entre muestras de alegría y entusiasmo, y firmes promesas de estrechar aún más las relaciones e incrementar una cooperación inquebrantable.

En Francia, tras asumir la dirección de la lucha contra la “neutralidad” y el proyecto de no intervención para tratar de lograr una movilización de masas capaz de torcer el desastroso rumbo de Blum, Maurice Thorez, Secretario del Partido Comunista de Francia, dirigió una carta abierta a Paul Faure, dirigente socialista. En nombre de los comunistas franceses, Thorez instaba a unirse a los partidos socialista y comunista para exigir el levantamiento del embargo de armas impuesto contra España.


¡Armas para España!

Mientras la Unión Soviética se preparaba, a la primera oportunidad que tuviera, bien para forzar la completa adhesión a una interrupción total de los envíos de armas a España en el marco del acuerdo de no intervención, bien para restituir al legítimo gobierno de España en su derecho a comprar armas, los comunistas de todo el mundo encabezaban la lucha contra la vergüenza de la neutralidad.

Extraordinaria fue la enorme manifestación, en que participaron 100.000 personas, organizada por el Partido Comunista de Francia el 4 de septiembre en contra de la no intervención. El 7 de septiembre, la huelga del sindicato obrero del metal sacó a las calles a 225.000 trabajadores franceses cuyas reivindicaciones retumbaron por toda Francia: “¡Armas para España! ¡Aviones para España! ¡Abajo el embargo impuesto a España! ¡Ayudemos a nuestros hermanos españoles!”

En lugar de rectificar su política de no intervención presionado por la abrumadora mayoría de las masas de Francia, Blum defendió airadamente su posición. La adhesión inflexible de Blum a la errónea política de no intervención animó a los dirigentes reaccionarios del Partido Laborista Británico a seguir un camino parecido y dio una excusa a la Internacional Obrera y Socialista para, de momento, abstenerse de todo acto contrario a la política tory o independiente de ella.

De hecho, los principales portavoces socialistas se convirtieron en un primer momento en los más fervientes defensores del acuerdo de no intervención. Debido a su férreo apoyo a los planes que inicialmente había promovido el gobierno tory de Londres, pusieron en dificultades al gobierno español para defender su causa ante los foros internacionales y entre los trabajadores y antifascistas de todo el mundo.

Por ejemplo, mientras el Partido Comunista de Francia exigía poner fin a la farsa de la política de neutralidad y los fascistas enviaban armas a toda prisa a los rebeldes españoles, no era infrecuente toparse con muestras de los típicos planteamientos de la burocracia socialista inglesa y del ala derecha socialdemócrata de Francia y Estados Unidos, como la contenida en un editorial del periódico socialista judío Forward, publicado en Nueva York.

Rara vez la dañina falsía del acuerdo de no intervención y las contraproducentes ilusiones que alentó se pusieron al descubierto de modo tan inconsciente y manifiesto como en el siguiente editorial de Forward de 8 de septiembre:

“Ahora que todos los gobiernos se han comprometido a no suministrar armas a ninguno de los dos bandos enfrentados y que ninguno de ellos ha vulnerado por el momento el pacto, el gobierno español está en condiciones de ocuparse por sí solo de los fascistas…

Gracias a su sagacidad política y a su perspectiva auténticamente socialista de la guerra civil española, Léon Blum no sólo ha salvado a Europa de una nueva guerra, sino que ha impedido que Hitler y Mussolini ayuden a los asesinos fascistas a ahogar en sangre la España republicana y el movimiento obrero español.”

El mismo editorial proseguía criticando a los comunistas franceses y de otros países por exigir el final de la no intervención, acusándoles de que tal exigencia “suena a provocación”.

Si ésta fuera exclusivamente la posición de Forward, no sería tan lesiva como, de hecho, ha resultado ser. Pero lo cierto es que dieron igualmente su apoyo a la postura de Blum (astutamente promovida en sus comienzos por los tories británicos) los dirigentes del Partido Laborista Británico hasta el Congreso de Edimburgo de principios de octubre, casi un mes después. Y también la respaldaron la dirección del Congreso de Sindicatos Británicos, así como la Internacional Obrera y Socialista, y las dirigencias de sus diferentes secciones en todos los países.

Hasta que la Unión Soviética no soltó el bombazo en el seno del comité de no intervención, este planteamiento no se fue al traste.

El propio Primer Ministro Blum, en un mitin del Partido Socialista a mediados de septiembre, declaró gratuitamente que no existía ni la más mínima prueba de que Italia y Alemania hubiesen enviado armas a España tras la conclusión del acuerdo de neutralidad.

Ante semejante actitud del Primer Ministro socialista francés, Léon Blum, que procedía de consuno con el ministro de Asuntos Exteriores británico, y antes de que el gobierno español hubiese presentado las pruebas que había reunido a la Sociedad de Naciones, la Unión Soviética no podía comprometerse a actuar con eficacia contra el crimen de la no intervención.

Sin embargo, durante todo ese tiempo, la ayuda exterior fascista estaba llegando al general Franco.


España protesta

El 15 de septiembre, el gobierno español hizo llegar una nota a la Sociedad de Naciones que contenía pruebas innegables y cuantiosas de envíos de armas a los fascistas españoles desde Alemania e Italia, vía Portugal y las Islas Baleares, con destino a puertos del norte y sur de España. Esta nota, sin embargo, no se publicó hasta el 30 de septiembre y ante la insistencia de la Unión Soviética y España.

A principios de septiembre, el general Queipo de Llano, capitoste fascista de Sevilla, anunció por la radio que había enviado una delegación oficial a Lisboa a felicitar, en su propio nombre, al dictador Salazar y a agradecer al gobierno portugués la ayuda dada al “único gobierno que puede y debe gobernar España”[2].

Franco, el hombre de Hitler en España
Los cables periodísticos de todo el mundo no paraban de referirse a las escandalosas noticias de incesantes envíos de armamento, cada vez más abundantes y descarados, de Italia y Alemania a los fascistas españoles.

Un ejemplo lo constituye el siguiente encabezamiento de un cablegrama para The New York Times (14 de septiembre), remitido desde Lisboa, capital de Portugal:

“Lisboa hace llegar ayuda a los rebeldes españoles. Aquí los funcionarios consienten que Portugal siga siendo un pasillo de tránsito de abundantes suministros a los rebeldes españoles.”

Otra muestra de The New York Times:

“Los rebeldes usan Lisboa como vía de suministro y punto de compra. La embajada insurgente allí adquiere abiertamente gasolina, camiones y alimentos.”

En septiembre, un Comité de Encuesta sobre las Violaciones del Derecho Internacional relativas a la No-Intervención en España[3], no oficial, se reunió en Londres y recopiló pruebas de los envíos de armas italianos y alemanes a los fascistas.

Del comité formaban parte Eleanor F. Rathbone, diputada independiente por las universidades inglesas; J. B. Trend, catedrático de español de la Universidad de Cambridge; Lord Faringdon; John Jagger, del International Union of Distributive and Allied Workers, diputado laborista en el parlamento; R. McKinnon Wood; E. L. Mollalieu y dos secretarios del comité: John Langdon-Davies, que era corresponsal del News Chronicle en España, y Geoffrey Bing.

Con las pruebas reunidas por este comité se podría elaborar un grueso volumen.

Reseñables entre las conclusiones extraídas por el ilustre comité, a cuyas sesiones asistían de incógnito funcionarios del ministerio de Asuntos Exteriores británico, son las siguientes frases:

“Hemos tenido así acceso a nuevas pruebas y estudiado toda una serie de nuevas revelaciones que confirman nuestras conclusiones previas en el sentido de que, desde la fecha del pacto de no intervención, Italia y Portugal han prestado ayuda a los rebeldes en forma de armas y personal técnico, así como otras formas de colaboración…”

“Disponemos, además, de numerosos elemento de prueba que confirman la ayuda alemana antes y después del 3 de agosto de 1936, fecha en que el gobierno alemán informó al francés de que ni se había enviado material de guerra a los rebeldes españoles ni se les enviaría.”

Obsérvese bien, en especial, la declaración final de dicho comité:

“Una circunstancia adicional que plantea un grave problema es que, de acuerdo con nuestra información, el gobierno británico conoce, por personas a su servicio, de la existencia de violaciones del acuerdo de no-intervención.”

Desde un principio, el gobierno tory conocía a través de sus numerosos agentes secretos en Portugal y sus representantes consulares y diplomáticos en Sevilla, Cádiz, La Coruña y otros lugares de España bajo control fascista que los rebeldes estaban recibiendo continuamente desde Italia y Alemania todas las armas que necesitaban, en flagrante violación del acuerdo de no intervención.

Durante más de 200 años, la política exterior portuguesa se había decidido en Londres. Bajo la dictadura de Salazar, Portugal se había convertido, más que nunca, en una auténtica marioneta del imperio británico. De hecho, en Portugal no se podía tomar ninguna decisión política de calado sin contar con los intereses comerciales británicos, el consentimiento de sus agentes diplomáticos en Lisboa y la aprobación del gobierno Baldwin.


Las masas soviéticas en acción

Mientras tanto, los trabajadores soviéticos prestaban “toda la ayuda que podían a las masas revolucionarias españolas”.

Nunca desde la Revolución de Octubre habían estado tan entregadas las masas rusas, habían sido tan conscientes del peligro para el pueblo español y la paz mundial.

Hitler y Mussolini, así como el Reino Unido, han acusado a la URSS de enviar armas en secreto a España. Sin embargo, no hay ni una sola prueba de ello. Cierto es que las masas soviéticas organizaron gigantescas manifestaciones por España en las que se recaudaron cantidades enormes de dinero. Hicieron cuanto estaba a su alcance para ayudar a España a derrotar al fascismo. Antes del 2 de octubre, los trabajadores soviéticos habían colectado diez millones de dólares para España. Las mujeres de la URSS habían enviado dos millones de dólares en comida y ropa a las mujeres y niños españoles. Se mandaron abiertamente varios cargamentos de alimentos por barco.

El heroico pueblo español, privado de armas, contuvo a los fascistas como pudo. El general Franco, advertido de que la Unión Soviética preparaba un formidable ataque contra el pacto de no intervención a fin de detener los envíos de armas a los rebeldes, dio órdenes de lanzar una brutal ofensiva. Llegado ese momento, ya con decenas y decenas de tanques italianos, con más de cien aviones de caza y bombarderos, y más armas y municiones de las que podían emplear sus hordas de tropas alemanas, italianas y moras, habría sitiado Madrid.

Inmediatamente después de que entrase en Madrid, Franco contaba con la promesa de que Alemania e Italia reconocerían la dictadura fascista española, lo cual liquidaría definitivamente y a su favor la farsa de la no intervención. Ése fue el motivo de que siguiera adelante aún con mayor vesania.

Fue entonces cuando el gobierno español tomó las primeras medidas que permitieron crear las condiciones favorables para la posterior acción de la Unión Soviética.

Plenamente al tanto por sus informadores alemanes, italianos y británicos de la inminente actuación de la Unión Soviética y del gobierno español, el general Franco dio la orden de tomar Madrid a toda costa y lo antes posible.

El gobierno español había enviado a la Sociedad de Naciones su nota, que incluía numerosos pruebas del apoyo exterior fascista a los rebeldes españoles, el 15 de septiembre. Pero no fue hasta finales de ese mes cuando Álvarez del Vayo, ministro de Asuntos Exteriores de Madrid, pudo, con la ayuda de la Unión Soviética, conseguir la publicación y análisis de las pruebas.

Se trataba de un paso preliminar necesario para que la Unión Soviética pudiera refutar todo el montaje ante el comité de no intervención de Londres.

Ni que decir tiene que el general Franco se dio cuenta de que la acción de la Unión Soviética ponía en grave peligro a su junta fascista, así que no perdió ni un minuto en su avance sobre Madrid.

A veces surge la pregunta de por qué “esperó” la URSS a que el general Franco estuviera a las puertas mismas de Madrid, antes de conmocionar al mundo con una nota como la de 7 de octubre en la que se desenmascaraba la ayuda exterior fascista a los insurgentes reaccionarios españoles.

La Unión Soviética jamás perdió un solo momento, una sola ocasión, ni la más mínima posibilidad, de dar la mayor ayuda al pueblo español. Sabedor de ello y precisamente por ello, el general Franco y sus valedores fascistas llevaron su ofensiva hasta un punto de ruptura.

Si se tienen presentes los principales factores, ya indicados, de la relación de la URSS con España, el análisis de las fechas y acontecimientos posteriores a la actuación del propio gobierno español mostrará la rapidez, pertinencia y máxima efectividad de las acciones de la Unión Soviética.

La primera oportunidad que España tuvo de hacer oír su voz ante la Sociedad de Naciones en relación con la criminal ayuda fascista exterior a los rebeldes españoles fue a finales de septiembre.

De haber iniciado una acción diplomática semejante, la Unión Soviética se habría arrogado el derecho a suplir y usurpar la iniciativa del gobierno legal de España. Cuando el gobierno español dio efectivamente el paso, la URSS actuó con rapidez y extraordinarios resultados no sólo en los ámbitos diplomáticos, sino también, y aún más importante, en el seno del movimiento obrero y antifascista mundial.

El 25 de septiembre, el ministro de Asuntos Exteriores español, Álvarez del Vayo, en una crítica demoledora de las potencias que apoyaban a los fascistas españoles, fue el primero en exigir el fin de la farsa de la no intervención.

Con palabras ardientes, del Vayo declaró:

“Cada defensor español de la República y la libertad que cae en el frente por el fuego de estas armas importadas de la manera más cínica y en cantidad mayor, a pesar del Acuerdo de la No Intervención, es una demostración irrefutable del crimen que se comete contra el pueblo español.”

Fue ésta la primera salva diplomática que estremeció al movimiento obrero mundial.

Más tarde, el 28 de septiembre, Maxim Litvinov, comisario soviético de Asuntos Exteriores, acometió la lucha, una lucha que los imperialistas británicos trataron de echar por tierra, pero que fueron incapaces de sofocar, una lucha que produjo los resultados más inmediatos en el movimiento obrero internacional y en los círculos antifascistas.

“El gobierno soviético considera inaplicable el principio de neutralidad a una guerra declarada por rebeldes contra su gobierno legítimo”, insistió Litvinov, “antes al contrario, considera que es una violación de los principios del derecho internacional”[4].


La ayuda fascista, desenmascarada

La primera noticia extraordinaria que recibió la opinión pública sobre la exigencia soviética planteada al comité de no intervención de Londres se produjo el 7 de octubre.

“En realidad”, escribió el 8 de octubre Ferdinand Kuhn Jr., corresponsal de The New York Times en Londres, “Rusia ha presentado dos notas, no una, al comité. La primera, que se adelantó en una semana al bombazo de ayer, fue entregada por escrito el pasado miércoles por Samuel Kagan, encargado de negocios soviético en Londres.”

En la primera nota, la URSS exigía dos cosas: (1) que un comité imparcial se desplazase a la frontera hispano-portuguesa para investigar la cuestión de los envíos de armas. (2) que, en lo sucesivo, algunos miembros de este comité quedaran asignados a tareas de verificación del cumplimiento del acuerdo de no intervención.

El gobierno británico fue ampliamente informado de las violaciones del acuerdo de no intervención llevadas a cabo por las potencias fascistas, en especial de la cínica ostentación con que su marioneta portuguesa transgredía el acuerdo. El Sr. Kuhn dice lo siguiente: “La nota se distribuyó a algunos miembros del comité de no intervención, entre ellos los británicos, que se mostraron ciertamente preocupados por las evidencias de mala fe de alemanes e italianos y estimaron oportuno el envío de un grupo imparcial que investigue sobre el terreno.”

Pero lo que hicieron los británicos, en realidad, fue tratar de neutralizar los esfuerzos de la Unión Soviética.

Fue en ese momento cuando la URSS hizo pública su nota, más enérgica, de 7 de octubre, que no “se distribuyó a  los miembros del comité de no intervención” sino que se dio a conocer desde Moscú a las masas del mundo.
Un chato soviético

Samuel Kagan, en nombre del embajador soviético Ivan Maisky, hizo entrega de esa nota –que provocó una acalorada sesión del comité de intervención– a Lord Plymouth, presidente británico del comité.

La situación en la que la URSS adoptó esta drástica medida era extremadamente complicada. Por ejemplo:

El Congreso de Sindicatos Británicos acababa de votar recientemente a favor del acuerdo de no intervención que, por intermedio de Blum, había promovido el gobierno tory inglés.

En ese momento se estaba celebrando el Congreso del Partido Laborista Británico en Edimburgo, al que asistió una delegación española para solicitar el fin de la farsa de la no intervención. A pesar de la nota de la Unión Soviética, el Congreso del Partido Laborista Británico, contra los deseos de la mayoría de los delegados, recurrió al procedimiento del voto por delegación y por representación, habitual en los congresos del partido, con el resultado de 1.836.000 votos favorables a continuar dando su conformidad a la no intervención, frente a 519.000 en contra.

El Primer Ministro socialista francés Blum seguía respaldando, imperturbable, la vergüenza de la no intervención.

La Internacional Obrera y Socialista, al igual que la Federación Internacional de Sindicatos, continuaban apoyando, en ese momento, la no intervención.

Sola, enfrentada a las otras 26 naciones integradas en el pacto de no intervención, dirigido por el imperialismo británico, detrás de cuyas faldas se escondían los fascistas alemanes e italianos, la Unión Soviética entró, no obstante, en acción. La Unión Soviética presentó su nota.

En nombre de los 170 millones de ciudadanos de la URSS, la nota soviética venía a sumarse a la batalla iniciada por el gobierno español. El documento soviético rezaba así:

“En notas dirigidas el 15 de septiembre a los gobiernos de Portugal, Italia y Alemania, el gobierno español protestaba por el envío de ayuda y armamento militar por parte de esos países a los rebeldes españoles.

El gobierno español también ha remitido dichas notas a otras partes del acuerdo de no intervención, solicitándoles que adopten medidas para poner fin a una situación en la que el gobierno legal de España ha quedado sometido a un auténtico bloqueo, mientras los rebeldes, sin ningún tipo de impedimento, reciben por diferentes vías aviones y diversos tipos de armamento.

En su declaración a la Sociedad de Naciones, Julio Álvarez del Vayo (ministro español de Asuntos Exteriores) planteó esa misma cuestión ante todos los Estados miembros. El gobierno español recogió en su “Libro Blanco” y en otra documentación adicional, publicada el 3 de octubre, una larga enumeración de hechos que constituyen violaciones del acuerdo referidas al último periodo.

Basta con relatar los siguientes hechos:

El 10 de septiembre, treinta y tres vagones de mercancías cargados de cajas que contenían las piezas sin ensamblar de catorce aviones procedentes de Hamburgo llegaron a Sevilla desde Portugal.

El 20 de septiembre, doce grandes aeroplanos alemanes aterrizaron en Tetuán. Posteriormente, estos aviones se emplearon para trasladar tropas de la llamada Legión Extranjera de Tetuán a España.

El 29 de septiembre, el gobierno español recibió un informe en el que se relata que el 27 de septiembre, a través de la frontera española y procedente de Lisboa, se efectuó el envío de un cargamento de gas venenoso y de munición de guerra.

Una serie de testigos interrogados por el comité de Londres que preside la diputada inglesa Eleanor Florence Rathbone, así como numerosos corresponsales de prensa que han publicado lo que ellos mismos han visto, confirman que el suministro de armas a los rebeldes vía Portugal se sigue produciendo a gran escala.

Los rebeldes disponen de tanques y bombarderos de origen alemán e italiano de los que carecía el ejército español al principio de la sublevación.

Entre los aeroplanos derribados por las milicias había nueve de origen alemán que llevaban el distintivo de fabricación “Henkel”. El traslado de las tropas rebeldes desde Marruecos se produce en aviones alemanes e italianos a través de Gibraltar.

La región fronteriza con Portugal parece ser, desde el inicio mismo de la rebelión, la base principal de los insurgentes.

En Portugal forman los rebeldes sus destacamentos y desde ese país reciben destacamentos militares. Desde la constitución de su comité, el propio gobierno soviético planteó la necesidad de investigar las actuaciones de Portugal que constituyen una flagrante violación del acuerdo y de adoptar las medidas oportunas para poner fin a tales actuaciones.

El gobierno soviético teme que una situación como la creada por la reiterada violación del pacto de no intervención de Londres haga inoperativo dicho pacto.

El gobierno soviético no puede consentir que ciertos firmantes del acuerdo de no intervención transformen tal acuerdo en una tapadera de la asistencia militar a los rebeldes contra el gobierno legal.

En consecuencia, el gobierno soviético se ve en la obligación de declarar que, si esas violaciones no cesan inmediatamente, se considera liberado de los compromisos suscritos en citado acuerdo.”[5]




[1] Retraducción. [N. de los t.]
[2] No hemos localizado la cita entrecomillada original. Se trata, pues, de una retraducción. [N. de los t.]
[3] “Committee of Inquiry into Breaches of International Law Relating to Non-Intervention in Spain”, en el original. [N. de los t.]
[4] Podría tratarse de una retraducción. [N. de los t.]
[5] Podría tratarse de una retraducción. [N. de los t.]
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